Descripción indirecta de los personajes y el caso de Jueces 15

Hay cuatro elementos básicos dentro de la narrativa (con todos sus matices): están los personajes, los protagonistas de la historia, de quienes se habla; el espacio y el tiempo, a donde se desarrollan los hechos; la trama, que son los acontecimientos que le dan cierta hilaridad, en la mayoría de los casos, a lo narrado; y el narrador, quien es el que tiene la tarea de comunicar como dice Álvarez (1986), el qué, el cómo, el cuándo y el dónde se desarrolla una acción, indicando quienes participan en ella y las circunstancias que las rodean.


Aquí nos ocuparemos de describir algunas se las características de los personajes. El Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española define a los personajes así: “Cada uno de los seres humanos, sobrenaturales, simbólicos, etc., que intervienen en una obra literaria, teatral o cinematográfica” (2006, p. 1136). Bar-Efrat (2003) dice que dentro de la narrativa, muchas de las ideas expresadas son comunicadas a través de los personajes, y puntualmente en lo que éstos dicen o expresan, y en cómo terminan dentro del relato. Es decir, los personajes son el medio más importante, en la mayoría de los casos, para transmitir algo, ya sea de manera oral o no verbal.

También dice Bar-Efrat (2003), que los personajes son como una especie de imanes, por que atraen al lector mucho más que los otros elementos en la narración. Y es que realmente lo que puede llegar a enganchar a un lector en una narración es la acción, la acción que es protagonizada por los personajes, se podría decir, en este sentido, que hay una dependencia mutua de personajes y acción, o como lo expresa Álvarez (1986, p. 85), «no puede haber acción sin personajes y tampoco parece posible que exista una narración con personajes sin acción».


Los personajes siempre serán protagonistas en el sentido que van a cautivar la atención para bien o para mal del lector, como dice Bar-Efrat (2003), un buen personaje puede parecernos simpático o antipático, pero nunca va a ser totalmente indiferente.


Cada personaje tiene una personalidad, y aunque a veces parezca que su ánimo va de un lado a otro, como en el caso del profeta Elías después de la gran hazaña en el monte Carmelo, todos tienen rasgos que los definen de alguna manera singular. Hay personajes de “pleno derecho”. Se destacan por su fuerza, por su densidad, por la riqueza de sus atributos. Mientras otros, son “unidimensionales”, apuntan a una sola dirección: Esaú el impulsivo; faraón el obstinado, Abigail la astuta, etc. (Ska, Sonnet & Wénin, 2001).


Dentro de la descripción de los personajes se puede hablar de dos aspectos: la descripción directa e indirecta (Bar-Efrat, 2003). La descripción directa se ocupa de comunicar los rasgos del carácter y el estado mental, lo que algunas veces implica un juicio moral sobre el personaje. Esto hace referencia cuando en un texto se declara a una persona justa, honesta, malvada, etc. Noé: recto y honrado (Génesis 6:9); los hijos de Elí: desalmados (1 Samuel 2:12); Nabal: áspero y de malos modales (1 Samuel 25:3). (Bar-Efrat, 2003).


El otro aspecto de la descripción es la indirecta. Las descripciones directas son importantes por su calidad (puntualidad), mientras que los indirectos lo son por su cantidad. Dentro de la literatura bíblica impera en proporción el segundo. Las técnicas usadas van desde los rasgos externos, el modo de expresarse, lo que hace (que apunta a alguna cualidad del sujeto). En este punto, es al lector a quien le corresponde desentrañar cada detalle y construir el aspecto emocional y mental del personaje (Bar-Efrat, 2003). En el caso de Jueces 15, Sansón es el protagonista, el personaje central, y la descripción que se hace de él es indirecta. Se le muestra como una persona impulsiva, de temperamento fuerte y agresivo. Von Rad dice que Sansón tiene “una cierta simplicidad y un alto grado de ingenuidad, que nos los presentan como un niño grande, con el que uno no puede enfadarse en serio” (1996, p. 48).


Cada vez que se estudie una historia hay que tener en cuenta todos estos detalles. Con mucho cuidado hay que explorar cada cosa y personaje descrito. En las Escrituras, cada expresión o acción ayuda a la construcción de una narración invisible que hace parte del texto que quiere ser visible para su lector, que quiere ser de espejo sobre su carácter, personalidad, cualidades, defectos, luchas, miedos y pecados, pero sobre todo, apuntar hacia el carácter de Dios y la obra de Cristo en la cruz.


Referencias
Álvarez G. (2da. Ed.) (1986) Manual de crítica literaria. BOGOTÁ: Plaza y James, Editores Colombia Ltda.


Bar-Efrat S. (2003) El arte de la narrativa bíblica. MADRID: Ediciones cristiandad.

Real Academia Española (2006) Diccionario esencial de la lengua española. MADRID: Editorial Espasa.


Ska JL, Sonnet JP, Wénin A. (2001) Análisis narrativo de relatos del Antiguo Testamento. NAVARRA: Ediciones Verbo Divino.

Schokel A. (2da. Ed.) (1995) El estilo literario, Arte y artesanía. MADRID: Ediciones Ega Mensajero.


Von R. G. (1996) La acción de Dios en Israel. VALLADOLID: Editorial Trotta.

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