El narrador omnisciente y el caso de Jueces 15

“En la mayoría de las narraciones bíblicas hay un narrador omnisciente, capaz de ver las acciones más secretas y de oír conversaciones privadas”. Shimon Bar-Efrat


Dentro de la literatura se encuentran numerosas técnicas y estilos para contar un hecho. Se distinguen estos elementos: los personajes, el espacio (donde se dan los sucesos), el tiempo, la acción (la trama) y el narrador. Éste último es quien explica con detalle todo lo que ocurre, presenta a los personajes y la manera cómo reaccionan ante cada situación. Álvarez (1982) indica que en una misma obra puede haber múltiples narradores como en el caso de La hojarasca. Cuando esto se presenta usualmente es para presentar diferentes perspectivas de un mismo hecho.
El narrador, generalmente se encuentra en tercera persona, puede ser objetivo, en el sentido que se limita a contar lo que el personaje dice o hace. Es común encontrar dentro de la literatura al narrador participativo, quien se involucra en lo que está contando, puede ser uno de los personajes de la historia y afirma según su visión todo lo que acontece. En estos casos, la visión del evento relatado, como argumenta Álvarez (1982), es bastante limitada porque obliga al lector a ver lo que ocurre desde una sola perspectiva.


Hay otra faceta del narrador que se encuentra muy frecuentemente en la literatura y especialmente en los relatos de la Biblia, es la que se conoce comúnmente como el narrador omnisciente. Según el Diccionario esencial de la lengua española de la Real Academia, narrador omnisciente es el que tiene sabiduría o conocimiento de muchas cosas (2006, p. 1057). El narrador omnisciente es como Dios en muchos aspectos, Bar-Efrat dice que “crea un mundo y da forma a una serie de personas, examina sus transformaciones interiores y conoce el resultado de las cosas desde el principio”. (2003, p. 20) Esto quiere decir que el narrador no solo sabe qué hacen y dicen los personajes (lo que se ve y escucha), sino que también sabe los pensamientos y sentimientos de las personas en cuestión (lo que no se puede ver).

Hay ejemplos bien particulares en la Biblia donde el narrador puede describir aun lo que Dios mismo está sintiendo y lo que expresa de manera particular (inclusive cuando no existe un interlocutor). El narrador omnisciente muestra cuáles son los sentimientos de Dios como en Génesis 6:6, e incluso sus propósitos como en el caso de Génesis 6:7 (Ska, Sonnet & Wénin, 2001).


El narrador omnisciente también domina el espacio. Puede cambiar de un lugar a otro a la velocidad de la luz, en 2 Samuel 18:19-32, el narrador está al lado de Joab y al mismo tiempo junto al rey. Pero una de las cosas que más sorprende es que trasciende el conocimiento del hombre. Porque, ¿Quién pudo haber sido testigo del primer acto creador que narra Génesis 1:2? (Ska, et ál., 2001).


En el caso de Jueces 15, tal vez el narrador omnisciente aquí no cumple todas las características establecidas, pero sí vale la pena mirar algunos detalles. El narrador tiene el dominio del espacio al describir la época del año en que se comienza a desarrollar la historia. Devela los sentimientos de Sansón al enterarse que su esposa había sido entregada a un amigo suyo, y muestra cómo fue su reacción ante la noticia al describir cómo entró en cólera y quemó los sembrados de los filisteos. Aquí el narrador conoce cada detalle de la historia, conoce qué hizo Sansón, cómo fue la respuesta de los filisteos ante el agravio, y en consecuencia de ello, qué hizo Sansón al enterarse del asesinato de su esposa y yerno y a dónde se fue a vivir después de todo esto. Sabe que la fuerza inusitada de Sansón y que le llegó de manera oportuna, vino de parte de Dios al igual que la fuente de agua cuando estaba a punto de morir.


Finalmente, el narrador omnisciente tiene la capacidad de manejar cada detalle de la historia y dosificarla según le parezca. En las narraciones bíblicas juega un papel importante, porque si no es de esta manera sería difícil conocer qué es lo que ciertos personajes (especialmente Dios) sienten y piensa en ciertas circunstancias.
Acércate a la Biblia y disfruta sus narraciones, y ten en cuenta que el autor de ella no solo conoce cada detalle de la historia del hombre, sus más íntimos pensamientos, sino que él mismo, como Dios soberano, ha trazado con su pluma cada movimiento desde la eternidad.

Referencias

Real Academia Española (2006) Diccionario esencial de la lengua española. MADRID: Editorial Espasa.


Bar-Efrat S. (2003) El arte de la narrativa bíblica. MADRID: Ediciones cristiandad.


Ska JL, Sonnet JP, Wénin A. (2001) Análisis narrativo de relatos del Antiguo Testamento. NAVARRA: Ediciones Verbo Divino.


Álvarez G. (2da. Ed.) (1986) Manual de crítica literaria. BOGOTÁ: Plaza y James, Editores Colombia Ltda.

Schokel A. (2da. Ed.) (1995) El estilo literario, Arte y artesanía. MADRID: Ediciones Mensajero. S.A. Unipersonal.

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