La misericordia y justicia del rey encarnada a favor de sus hermanos más pequeños | Mateo 25:31-46

Traducción

31 Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria y todos los ángeles con él, entonces se sentará en el trono de su gloria. 32 Todas las naciones serán reunidas delante de él, y separará a los unos de los otros, así como el pastor separa a las ovejas de las cabras, 33 y hará parar a las ovejas a su derecha y a las cabras a la izquierda. 34 Después, el rey le dirá a los de su derecha: “Vengan, los que han sido bendecidos por mi Padre, hereden el reino que ha sido preparado para ustedes desde la fundación del mundo. 35 Porque estuve hambriento y ustedes me dieron de comer, tuve sed y ustedes me dieron de beber, yo fui extranjero y ustedes me recibieron [en sus casas], 36 estuve desnudo y ustedes me vistieron, estuve enfermo y ustedes cuidaron de mí, estuve en la cárcel y ustedes vinieron a mí”. 37 Después, los justos le responderán: “Señor, ¿cuándo te vimos hambriento y te alimentamos, o sediento y te dimos de beber, o desnudo y te vestimos? 38 ¿Cuándo te vimos siendo extranjero y te recibimos [en nuestras casas], o desnudo y te vestimos? 39 ¿Cuándo te vimos estando enfermo o en la cárcel y fuimos a ti?” 40 Y el rey les responderá: “Verdaderamente les digo, en cuanto lo hicieron a favor de uno de estos de mis hermanos los más pequeños, a favor mío lo hicieron”. 41 Luego le dirá a los de la izquierda: “Los que han sido hechos malditos, apártense de mí hacia el fuego eterno que ha sido preparado en perjuicio del diablo y sus ángeles. 42 Porque tuve hambre y ustedes no me dieron de comer, tuve sed y ustedes no me dieron de beber, 43 fui extranjero y no ustedes no me recibieron [en sus casas], estuve desnudo y ustedes no me vistieron, estuve enfermo y en la cárcel y no cuidaron de mí”. 44 Luego [los que son malditos] le responderán: “Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, sediento, estando desnudo, enfermo o en la cárcel y no te servimos? 45 Entonces [el rey] les responderá: “Verdaderamente les digo, en cuanto no lo hicieron a favor de uno de estos de los más pequeños, tampoco lo hicieron a mi favor”. 46 Y estos irán al castigo eterno, pero los justos [irán] a la vida eterna.1

1. Introducción

Cuando se piensa en qué asuntos pueden generar tensiones, e incluso hostilidades, entre evangélicos, hay unos cuantos que llegan a la mente. Algunos contarían en ese grupo a aquellos deseos de visibilidad e injerencia en asuntos sociales, quién es verdaderamente cristiano y temas éticos como la justicia social. En los Evangelios, la proclamación del evangelio por parte de Jesús presenta una unión indisoluble entre la fe proclamada y la vivida. Por esta razón, los Evangelistas pueden arrojar luces para un mejor entendimiento de temas como los anteriormente mencionados. En esta monografía se expondrá que, según Mateo 25:31-46, el criterio determinante en el juicio final será haber servido o no al Hijo del Hombre a través de obras de misericordia a favor de los vulnerables. Para esto se presentará un análisis del contexto literario de esta perícopa, seguido de una exégesis secuencial. En esta se abordará el juicio que ejecutará el Hijo del Hombre en su gloriosa venida. Luego se explicará cuál es el servicio hacia el rey que deriva en la herencia del reino y el juicio en contra de los que han sido maldecidos. Finalmente, se indicará cuál es el destino final de los enjuiciados. Vale la pena mencionar que debido a la longitud de esta monografía, los comentarios concernientes al desarrollo de preguntas de actualización y aplicación en la cotidianidad quedarán reservados para una futura entrega.

2. Análisis del contexto literario de Mt 25:31-46

El Evangelio de Mateo inicia exponiendo relatos que apuntan a identificar quién es Jesús y qué tipo mesianismo emprendería (1:1-4:16). Al iniciar su ministerio, su fama se fue extendiendo a lo largo de Galilea y luego por todas las regiones, incluso Judea en su camino hacia Jerusalén. La expansión de su fama se debió a su predicación acompañada de señales poderosas a favor de los débiles y vulnerables (4:23-25; 9:26; 14:35). Pero, al mismo tiempo el Mesías halló oposición y resistencia entre aquellos que evidenciaban no entender la misión del enviado del Señor. Esto se nota en el rechazo hacia un Mesías sufriente (11:29; 16:21; 17:12-22; 20:17-19; 26:2), identificado con los débiles y marginados (2:6; 8:20; 10:40; 11:11; 14:31-32; 18:1-6; 19:13-15; 21:31; 23:11-12), que buscaba salvar a los perdidos (1:21; 9:2-6; 20:28; 26:28), acercarse a pecadores (9:9-13; 10: 3; 21:31), ofrecer misericordia y compasión (9:13; 12:7; 14:14; 15:21-28; 15:32; 17:14-18; 18:27; 20:34). Esta era la justicia de Dios expuesta a través del Mesías que humillaría a los poderosos y que los seguidores de Jesús debían encarnar (5:1-7:29; 10:1-44).

Al entrar a Jerusalén, Jesús se enfrenta a la élite religiosa que había torcido la justicia de Dios (21:18-23:39). La antesala de estos enfrentamientos fue el juicio a una higuera que serviría como señal del juicio que había de venir sobre la élite religiosa y el templo (21:18-22, 40-46; 22:1-14). La respuesta de ellos hacia el Mesías fue miserable a la hora de comprender las Escrituras, contrario a aquellos a quienes ellos menospreciaban (21:23-46; 22:15-33). Además, habían profanado el templo para enriquecerse y oprimir a los débiles (21:12-17). Por si fuera poco, solo uno parece haber recibido una percepción positiva en el marco de la justicia del mesianismo de Jesús al celebrar el amor comunicado desde la Ley (22:34-40).

Justo después de estos enfrentamientos y de la humillación de la élite religiosa, Jesús enuncia una verdad de su reino, repetida a lo largo del Evangelio de Mateo: no hagan lo que esos hipócritas hacen porque solo vendrá juicio sobre ustedes (23:3-4, 13-15, 23, 25, 27, 29; 5:20; 12:38-45; 15:1-20). Ese mismo Mesías compasivo, sufriente, manso y humilde, era el mismo Hijo del Hombre que desde su majestad juzgaría (24:30; 25:31) en el fin de los tiempos, lo cual sería inesperado (24:1-25:46). Aquellos que son llamados injustos en este perícopa, a pesar de invocar al Señor, no evidenciaron la misericordia característica del ministerio de Jesús. Así, lo que lograron fue ejemplificar la hipocresía que desfigura la justicia divina y que consecuentemente deriva en castigo eterno (25:41-45). Por otro lado, los que son llamados justos recibirían el reino y la vida eterna porque sirvieron a su rey beneficiando a los vulnerables conforme a la misericordia celestial (10:42; 19:28; 25:34-40, 46).

3. Exégesis secuencial de la perícopa

a. El juicio en la venida del Hijo del Hombre (Mt 25:31-33)

El texto inicia con la imagen de la gloriosa venida del Hijo del Hombre, quien, reuniendo a las naciones delante de sí, separa a las personas tal como un pastor separaría a las ovejas de las cabras. Este inicio requiere una explicación de cuándo vendrá el Hijo del Hombre y cómo los símbolos utilizados comunican algo con respecto al juicio.

Al principio del versículo 31 aparece el verbo ἔλθῃ, perfectivo activa subjuntivo tercera persona singular, el cual se encuentra subordinado por la conjunción Ὅταν. En esta posición, el subjuntivo está comunicando la falta de certeza con respecto al conocimiento del tiempo o momento de la venida del ὁ υἱὸς τοῦ ἀνθρώπου (Hijo del Hombre).2 Esta cláusula temporal indefinida refuerza la afirmación de la imprevisible venida del Cristo que hizo Jesús anteriormente (Mt 24:27, 36)3. Esta imagen del ὁ υἱὸς τοῦ ἀνθρώπου, empleada anteriormente por el Evangelista (Mt 16:27; 19:28; 24:30), está relacionada con la idea de un juicio escatológico4.

Se puede hallar referencia a la imagenería de la venida gloriosa del Hijo del Hombre en la literatura veterotestamentaria. En Dn 7:13-14 se encuentra una visión en la que aparece uno como Hijo de Hombre que posee el poder y la gloria para juzgar y gobernar eternamente sobre las naciones5. Por otro lado, en Zac 14:5 se anuncia el día en el que el Señor vendrá junto con sus ángeles o santos y el mundo será llamado a juicio6. Ambos textos tienen la particularidad de estar enmarcados en el contexto del juicio del día del Señor. A esto hay que agregarle que hay tradiciones judías en las que, relacionadas con esta imagenería, Dios es el ejecutor del juicio escatológico (Sib. Or 4:183-84; 1 Enoc 9:4; 46:2 47:3; 60:2; 62:2)7. De esta forma, la perícopa comienza mostrando que, en su venida imprevisible, el divino Hijo del Hombre hará su aparición como rey y juez del mundo8. Aunque la simbología del ὁ υἱὸς τοῦ ἀνθρώπου expresa la idea de juicio, esta es enriquecida aún más por las imágenes del pastor, las ovejas y las cabras.

La imagen del pastor es utilizada para hablar acerca de Dios en los textos veterotestamentarios y en la tradición judía (Ez 34:11; Sal 23:1-4; 74:1-2; 77:20; 78:52; Is 40:11; Jr 13:17; 31:10; Sir 18:13; 1 Enoc 89:18). Ezequiel 34 contiene una amonestación en contra de aquellos que debían cuidar del pueblo de Dios y no lo hicieron. Ante tal negligencia, Dios mismo vendría a reunir, sanar y apacentar a cada una de sus ovejas, y a emitir juicio en contra de los pastores que abusaron de su rebaño. El caso de Ezequiel es interesante porque el Evangelista hace referencia a Ezequiel 34 al menos en tres ocasiones antes de llegar a esta perícopa. En una de ellas, se usa este texto en boca de Jesús para expresar la compasión del Mesías hacia las multitudes angustiadas que lo seguían (Mt 9:18; cf. Ez 34:5). Un capítulo después, Jesús envía a sus discípulos a las ovejas perdidas de Israel para que les anuncien el evangelio y practiquen a favor de ellas las mismas obras que habían visto hacer al Mesías (Mt 10:5-8; Ez 34:12). Otra ocasión en la que se hace alusión a Ezequiel 34 es cuando Jesús enuncia la parábola de la oveja perdida (Mt 18:12; cf. Ez 34:6, 12, 16). Esta imagenería alcanza un punto álgido al llegar a Mt 25:31-33 porque aquí ese pastor compasivo viene por sus ovejas y también viene a ejecutar juicio9. Vale la pena notar, que esta imagen del pastor que viene por sus ovejas y con un juicio escatológico también está presente en 1 Enoc. Allí se presenta un juicio final que será presidido por Dios, quien es llamado como el Señor de las ovejas (1 Enoc 89:16, 20, 26, 33, 50, 52, 54, 70; 90:20)10. Habiendo dicho lo anterior, hace falta acercarse al símbolo de las ovejas y las cabras para continuar enriqueciendo el entendimiento del juicio que traerá el ὁ υἱὸς τοῦ ἀνθρώπου. 

En Palestina era común observar rebaños en los que se mezclaban las ovejas y las cabras para ser apacentadas juntas, pero a simple vista eran difícilmente identificables las unas de las otras11. Weber recalca que esta no es la primera vez en la que el Evangelista utiliza la imagen de una mezcla cuyos elementos constituyentes son difícilmente identificables12. Las otras tres imágenes similares son: el trigo y la paja (3:12), el trigo y la cizaña (13:24-30), los peces buenos y los peces malos (13:47-50)13. Estas tres imágenes están rodeadas en sus respectivos capítulos por un contexto de juicio escatológico en el que los injustos serán separados de los justos dándole a cada uno su correspondiente destino final. Sin embargo, a diferencia de las tres imágenes anteriormente mencionadas, las cabras no poseen una atribución inherentemente negativa que establezca un contraste contundente con las ovejas14. Esto encajaría perfectamente con la imprevisibilidad y la sorpresa que rodea a las imágenes de juicio en Mt 23-25 que sirven para alertar acerca del estado del lector de cara a ese momento escatológico15. Basado en lo anterior, aunque en Ezequiel y 1 Enoc Dios llama a los integrantes de su pueblo como “mis ovejas” (Ez 34:31; 1 Enoc 90:32-33)16, el texto utiliza otro elemento para entender qué atribución reciben las ovejas y las cabras.

La posición en la que son colocadas las ovejas y las cabras permite distinguir cuál símbolo es positivo y cuál negativo. En Dt 33 y Sal 110, la diestra del Señor es una posición de poder, autoridad, honor y superioridad desde la cual se emite juicio a sus enemigos17. Pond también resalta cómo la diestra es usada para bendecir y privilegiar, como es el caso 

de Jacob y Manasés (Gn 48:9-20)18. Por su parte, Court afirma que el Evangelista utiliza el símbolo de la derecha y la izquierda para expresar una separación física y una distinción atributiva19. En este sentido las ovejas serían bendecidas y privilegiadas con el poder, autoridad, honor y favor de la diestra del Hijo del Hombre, mientras que las cabras serían maldecidas con la miseria de su condenación20.

Esta sección ha presentado al Hijo del Hombre que vendrá imprevisiblemente como rey, pastor y juez para juzgar a las naciones, bendiciendo a unos y condenando a otros. Las siguientes secciones expone la ejecución del juicio, los criterios del juicio y el destino final de los enjuiciados.

b. El servicio hacia el rey que deriva en la herencia del reino (Mt 25:34-40)

Esta sección comienza con el rey dirigiéndose a las ovejas. Este les dice que han sido bendecidas por el Padre y κληρονομήσατε (κληρονομέω, heredar) el reino. Este es un verbo imperativo aoristo ingresivo de acción momentánea que comunica la voluntad de que las ovejas hereden el reino en el momento en el que esta palabra es pronunciada21. Keener y Pond indican que las palabras bendecir, heredar y reino obedecen a un lenguaje pactual que apunta a Abraham, la generación del desierto y David22. Con respecto a la conexión con Abraham, Dios hizo pacto con él, bendiciéndolo, asegurándole gran recompensa, redención ante una futura eventualidad, descendencia y la posesión de la tierra de Canaán (Gn 12:1-3; 15:12-15, 18; 17:2). El libro de Éxodo y Números presenta el desarrollo de estas promesas del pacto dirigiéndose hacia la posesión de la tierra prometida, la cual es recibida por una segunda generación tras la muerte de la primera generación infiel. Por otro lado, en relación con David, Pond específica que el pacto eterno hecho con Abraham sustenta la perpetuidad del reinado davídico en el Hijo del Hombre23. En este sentido, Keener afirma que, para el primer siglo, estos elementos pactuales hacían parte de las fórmulas escatológicas judías24. Conforme a estas consideraciones, Jesús, hijo de Abraham y de David, aparece aquí como rey dando cumplimiento definitorio al pacto eterno de Dios con su pueblo, quienes son hijos de Abraham. Existe, sin embargo, una lógica en el desarrollo del discurso de esta perícopa que señala el criterio con el cual unos resultan bendecidos y otros maldecidos.

La relación lógica entre Mt 25:34 y Mt 25:35-56 es establecida por γὰρ, y esta traza una ruta con la que se discierne y explica el criterio del juicio ejecutado por el Hijo del Hombre. Por una parte, en los versículos 35 y 36, haberle dado de comer, de beber, resguardo, vestidura y cuidado al Hijo del Hombre son las razones por las que las ovejas heredan el reino. Luego, en el versículo 37, las ovejas ahora son llamadas como los justos (ὁι δίκαιοι). Estos preguntan cuándo sirvieron al Hijo del Hombre de esta manera.

En los versículos 37 al 39 y 44 de Mateo 25 aparecen una serie de participios a los cuales les corresponde el análisis gramatical: participio imperfectivo activa primera persona singular acusativo. Estos participios son πεινῶντα, διψῶντα y ἀσθενοῦντα. Estos se encuentran como doble acusativo de objeto-complemento en las oraciones σε εἴδομεν πεινῶντα (te vimos hambriento)25, σε εἴδομεν διψῶντα (te vimos sediento)26, σε εἴδομεν ἀσθενοῦντα (te vimos estando enfermo)27, funcionando de forma predicativa. De esta forma, se comunica el estado en el cual los justos vieron al rey, siendo este identificado con el acusativo objeto σε28. Conviene subrayar que en estos versículos aparecen estos doble acusativos de forma implícita con los cuales se completa la idea verbal. Por ejemplo, siguiendo esta lógica, el versículo 38 podría ser escrito agregando el participio όντα con el fin de aclarar su sintaxis: σε εἴδομεν [όντα] ξένον καὶ συνηγάγομεν, ἢ [σε εἴδομεν όντα] γυμνὸν καὶ περιεβάλομεν. Esta misma idea funcionaría en el versículo 44, así: σε εἴδομεν πεινῶντα ἢ διψῶντα ἢ [όντα] ξένον ἢ [όντα] γυμνὸν ἢ [όντα] ἀσθενῆ ἢ [όντα] ἐν φυλακῇ. En vista de lo anterior, el texto apunta a que, desde la perspectiva del rey, los justos vieron al Hijo del Hombre en un estado enmarcado en la lista acciones que ellos hicieron a su favor.

Ya que listas como esta aparecen en el Antiguo Testamento y en literatura judía antigua, un judío pudo haberse acercado a este texto y reconocerla como algo común29. Estas listas, cada una dentro de su contexto, apuntan a que el que alimenta al hambriento, da de beber al sediento, ofrece morada al pobre y al forastero, devuelve al deudor lo suyo, viste al desnudo, cuida de los huérfanos y las viudas, y acompaña al que sufre, es un hombre justo (Is 58:7; Ez 18:7, 16; Job 22:6-7; 31: 17, 19, 31-32; Tob 1:16-17; 4:16; Sir 7:34-35; 2 Enoc 9:1; 42:8; 63:1). Hay que agregarle que estos mismos textos señalan que tales hombres recibirán recompensa y gozarán del favor y de la bendición de Dios. Además, hay que resaltar que Dios promete pagar cada obra de misericordia hecha a favor de los vulnerables como si fuese hecho hacia Dios mismo (Prov 19:17)30. Con todo esto, se puede afirmar que el Hijo del Hombre fue visto por los justos en un estado de vulnerabilidad y actuaron conforme a la justicia divina con obras de misericordia a su favor. El detalle que aún se debe explicar es el elemento que parece tomar por sorpresa a los justos: haber servido al rey por medio de servir a τούτων τῶν ἀδελφῶν μου τῶν ἐλαχίστων (estos mis hermanos los más pequeños).

Ha habido distintas posturas interpretativas a la hora de identificar quiénes son τούτων τῶν ἀδελφῶν μου τῶν ἐλαχίστων (estos mis hermanos los más pequeños). Algunos piensan que este es un grupo integrado por todas aquellas personas en el mundo que sufren necesidad31. Otros interpretan que quienes se favorece son cristianos misioneros32. Una tercera postura sugiere que este es un grupo amplio que es encausado dependiendo de su estatus social actual, involucramiento con el pueblo de Dios y reconocimiento de su profesión de fe33. Por otro lado, hay un segmento que opina que estos son judíos aliados con gentiles que tras haber sufrido la tribulación llegaron al arrepentimiento, lo cual estaría ubicado en una perspectiva dispensacionalista34. Sin embargo, estas cuatro interpretaciones tienen algunas inconvenientes para ser aceptadas. La primera postura ofrece tanta apertura que cualquiera en necesidad podría ser incluido. La segunda, la tercera y la cuarta restringen la identificación a una función ministerial, una asociación étnica o a un periodo de tiempo determinado35. Esto iría en contra de la narrativa que el mismo Evangelista ha planteado y desarrollado desde el principio del Evangelio.

En la narrativa del Evangelio de Mateo hay elementos que dan pistas acerca de a quiénes el Evangelista pretende llamar τούτων τῶν ἀδελφῶν μου τῶν ἐλαχίστων (estos mis hermanos los más pequeños). En Mt 10, el Mesías identificado con los vulnerables (Mt 2:6; 8:20; 10:40; 11:11; 14:31-32; 18:1-6; 19:13-15; 21:31; 23:11-12) envía a sus discípulos en la misma condición de vulnerabilidad con el objetivo de alcanzar a las ovejas perdidas de Israel. Hay que hacer la salvedad de que Jesús ya había dicho antes que las necesidades de sus discípulos serían saciadas por Dios mismo (Mt 6:25-34). La lista de necesidades de Mt 6 y 10 aparecen en Mt 25:31-46. Además, en Mt 10, Jesús dice que el Espíritu hablaría en ellos (Mt 10:20), quienes no los reciban acarrearán juicio (Mt 10:14-15), y al final, quienes los reciban, recibirán al Mesías y viceversa, junto con la recompensa respectiva (Mt 10:40-42). Adicional a esto, en Mt 12 Jesús afirma que sus hermanos son aquellos que hacen la voluntad de su Padre (Mt 12:46-50). Por lo anterior, es más adecuado sugerir que τούτων τῶν ἀδελφῶν μου τῶν ἐλαχίστων se refiere a los discípulos de Jesús que han recibido y viven el evangelio del reino que se ha acercado36. Esto quiere decir que el criterio del juicio favorable para las ovejas que deriva en la herencia del reino es que sirvieron al rey cuando sirvieron a los miembros de su reino cuando estuvieron vulnerables. La siguiente sección presenta un contraste que termina en condenación.

c. El juicio en contra de los que han sido maldecidos (25:41-45)

En esta sección el rey se dirige a las cabras, a quienes llama “los que han sido hechos malditos” (Mt 10:41-44). Estos, en contraste con los justos, recibirían fuego eterno. Los dativos ἑνὶ y ἐμοὶ que están en los versículos 40 y 45 de Mateo 25 cargan la idea de la recepción de beneficios. En este caso no se habla simplemente de obras que recaen sobre alguien, sino que favorecen al rey y sus hermanos más pequeños37. Sin embargo, en el versículo 45 se habla acerca de lo que no se hizo a favor del rey ni de los más pequeños. Por otro lado, los dativos de τῷ διαβόλῳ καὶ τοῖς ἀγγέλοις αὐτοῦ en el versículo 41 tienen una carga comunicativa completamente contraria a lo dicho anteriormente. En el versículo 41 se habla acerca del fuego eterno, también expresado como castigo eterno en el versículo 46. El haber preparado este fuego eterno fue hecho en detrimento y perjuicio del diablo y sus ángeles, lo cual significa que τῷ διαβόλῳ καὶ τοῖς ἀγγέλοις son dativos de desventaja38.

Esta sección expone que los que han sido maldecidos no sirvieron al rey beneficiando a sus hermanos menores. Aquí se utiliza la misma lista de obras de misericordia que realizaron los justos. Los textos mencionados anteriormente, en donde se encuentran estas listas de obras de misericordia, se hayan en contextos en donde se habla en detrimento de los aquellos que no las practican. Estos suelen decir que aquellos se niegan a extender estas obras de misericordia a favor de los vulnerables, no solo pecan por abstenerse a ayudar, sino que incluso roban y oprimen a los más débiles. También, según estos textos, tal hostilidad en contra de los vulnerables no quedaría impune, sino que Dios mismo cobraría con su juicio (cf. Is 58; Ez 18; Job 22; 31). En concordancia con lo anterior, se puede pensar en el caso de Juan el Bautista, quien fue enviado delante del Mesías para preparar su camino y anunciar el reino, y terminó encarcelado y decapitado precisamente por ser embajador del reino de los cielos. Luego Jesús mismo entraría a la ciudad que mata profetas para ser llevado a la cruz tras el complot de la élite religiosa. Lo que le hicieron a uno de los pequeños del reino, se lo hicieron después al rey mismo.

d. Destino final de los justos y de los que han sido maldecidos (Mt 25:46)

Al cierre de esta perícopa se afirma que los que han sido maldecidos irán al castigo eterno y los justos a la vida eterna. Luz nota que, junto con los versículos 34 y 41, se puede estar haciendo referencia a la creencia escatológica judía de la preexistencia de un lugar salvífico (Edén) y uno de condenación, la Gehena39. En este último había llamas constantemente, la cuales consumían la basura día y noche40. Esta imagen del fuego fue utilizada por Jesús frecuentemente para hablar del castigo eterno (Mt 5:22; 7:19; 13:40, 42, 50; 18:8-9)41. Además, algunos temas de Dt 28-32, como las bendiciones, maldiciones, poner en práctica las palabras del pacto, la vida y la muerte, habitar junto con Dios en la tierra prometida y el fuego de la ira de Dios, están siendo rememorados en este cierre42. Una vez más, el Evangelista apunta a la perpetuidad del pacto con Dios y las consecuencias de cumplirlo guardarlo y profanarlo43.

4. Conclusión

El Mesías vulnerable y sufriente volverá como rey y juez para ejecutar su juicio. El criterio con el cual se decantará el juicio a favor o en contra de alguno será el haber servido al rey a al encarnar su misericordia y justicia a favor de sus hermanos más pequeños, los más vulnerables. En aquel día el juez sentenciará quién ha sido bendecido con el reino o maldecido con castigo eterno. Ante la incertidumbre, el juez señalará a aquellos que perpetraron injusticias con su hipocresía tal como lo hizo la élite religiosa que crucificó al Cristo. Asimismo, exaltará a aquellos que encarnaron el evangelio tal como el Mesías lo hizo.

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[1] Traducción del autor.

[2] Daniel Wallace, Gramática griega: sintaxis del Nuevo Testamento,Biblioteca teológica vida, vol. 13, trad. de Daniel S. Steffen (Miami: Vida, 2015), cap. “El modo subjuntivo”, II.B.6. La indexación de algunos temas puede llegar a variar entre la edición impresa y la edición de Kindle. Para la edición impresa ver cap. “El modo subjuntivo”, C.2.f.

[3] cf. Eugene W. Pond, “The Background and Timing of the Judgement of the Sheep and Goats”, Bibliotheca Sacra 159, n. ° 634 (2002): 202.

[4] Craig L. Blomberg, Matthew, New American Commentary (Nashville, TN: Broadman, 1992), 376.

[5] cf. Craig A. Evans, Matthew, New Cambridge Bible Commentary (New York: Cambridge University Press, 2012), 422; cf. Pond, “The Background and Timing of the Judgement”, 203-4.

[6] En la LXX, el final del versículo 5 se lee “ὁ θεός μου καὶ πάντες οἱ ἅγιοι μετ’ αὐτοῦ”; cf. David L. Turner, Matthew, Baker Exegetical Commentary on the New Testament (Grand Rapids, MI: Baker Academic, 2008), 608.

[7] Craig S. Keener, The Gospel of Matthew: A Socio-Rhetorical Commentary (Grand Rapids, MI: 2009), cap. “Commentary”, sec. “The Division of the Sheep and the Goats (25:31-46)”, par. 2.

[8] Evans, Matthew, 422; cf. D. A. Carson, Matthew, Expositor’s Bible Commentary (Grand Rapids, MI: Zondervan, 2017), cap. “The sheep and the goats (25:31-46)”, sec. “Commentary”, par. 1.

[9] cf. John P. Heil, “Ezekiel 34 and the Narrative Strategy of the Shepherd and Sheep Metaphor in Matthew”. The Catholic Biblical Quarterly 55, n.° 4 (1993): 698-708.

[10] Keener, The Gospel of Matthew, cap. “Commentary”, sec. “The Division of the Sheep and the Goats (25:31-46)”, par. 3.

[11] Carson, Matthew, cap. “The sheep and the goats (25:31-46)”, sec. “Commentary”, par. 3; R. T. France, Matthew, Tyndale New Testament Commentaries (Grand Rapids, MI: Eerdmans, 2008), cap. “Jesus’ teaching about the future (24:1-25:46)”, sec. “The las judgment (25:31-46)”, par. 7; Kathleen Weber, “The Image of Sheep and Goats in Matthew 25:31-46”, The Catholic Biblical Quarterly 59, n.° 4 (1997): 661, 670.

[12] Weber, “The Image of Sheep and Goats”, 658.

[13] Weber, “The Image of Sheep and Goats”, 658.

[14]  Weber, “The Image of Sheep and Goats”, 673.

[15] Weber, “The Image of Sheep and Goats”, 658-59, 673, 677.

[16] Keener, The Gospel of Matthew, cap. “Commentary”, sec. “The Division of the Sheep and the Goats (25:31-46)”, par. 3.

[17] Eugene W. Pond, “Who are the Sheep and Goats in Matthew 25:31-46?”, Bibliotheca Sacra 159, n.° 635 (2002): 292.

[18] Pond, “Who are the Sheep and Goats?”, 292.

[19] J. M. Court, “Right and Left: The Implication for Matthew 25, 31-46”, New Testament Studies London 31, n.° 2 (1985): 223-234.

[20] cf. J. P. Heil, “The Double Meaning of the Narrative of the Universal Judgment in Matthew 25.31-46”, Journal for the Study of the New Testament 20, n.° 69 (1998): 5-6; cf. Court, “Right and Left”, 223-4, 229-31; cf. Pond, “Who are the Sheep and Goats?”, 292.

[21] Wallace, Gramática griega, cap. “Asuntos especiales: oraciones condicionales y cláusulas volitivas”, II.B.1.b.(1).(a).

[22] Keener, The Gospel of Matthew, cap. “Commentary”, sec. “The Division of the Sheep and the Goats (25:31-46)”, par. 11; Pond, “The Background and Timing of the Judgment”, 204-206.

[23]  Pond, “The Background and Timing of the Judgment”, 205.

[24]  Keener, The Gospel of Matthew, cap. “Commentary”, sec. “The Division of the Sheep and the Goats (25:31-46)”, par. 11.

[25] Traducción del autor.

[26] Traducción del autor.

[27] Traducción del autor.

[28] Wallace, Gramática griega, cap. “El caso acusativo”, VI.B.2.b.

[29] Ulrich Luz, Matthew 21-28: A Commentary, Hermeneia, trad de James E. Crouch (Minneapolis, MN: Fortress, 20005), 278.

[30]  Bruce J. Malina, “Authoritarianism”, en Biblical Social Values and Their Meanings: A Handbook, eds. John J. Pilch y Bruce J. Malina (Peabody, MA: Henderickson, 1993), 13-15; cf. Bruce J. Malina, “Patronage”, en Biblical Social Values and Their Meanings: A Handbook, eds. John J. Pilch y Bruce J. Malina (Peabody, MA: Henderickson, 1993), 133-6.

[31] Blomberg, Matthew, 378; Carson, Matthew, cap. “The sheep and the goats (25:31-46)”, sec. “Overview”, par. 3-4; Joseph A. Grassi, “‘I Was Hungry and You Gave Me to Eat’ (Matt. 25:35ff.) The Divine Identification Ethic in Matthew”, Biblical Theology Bulletin 11, n.° 3 (1981): 81-84; Keener, The Gospel of Matthew, cap. “Commentary”, sec. “The Division of the Sheep and the Goats (25:31-46)”, par. 8; J. Ramsey Michaels, “Apostolic Hardships and Righteous Gentiles: A Study of Matthew 25:31-46”, Journal of Biblical Literature 84, no.° 1 (1965): 27-29.

[32] Carson, Matthew, cap. “The sheep and the goats (25:31-46)”, sec. “Overview”, par. 7.

[33]  Carson, Matthew, cap. “The sheep and the goats (25:31-46)”, sec. “Overview”, par. 8.

[34] Carson, Matthew, cap. “The sheep and the goats (25:31-46)”, sec. “Overview”, par. 10.

[35] cf. Carson, Matthew, cap. “The sheep and the goats (25:31-46)”, sec. “Overview”, par. 1-11.

[36] cf. Blomberg, Matthew, 378; cf. Carson, Matthew, cap. “The sheep and the goats (25:31-46)”, sec. “Overview”, par. 12; cf. Evans, Matthew, 423; cf. Heil, “The Double Meaning of the Narrative”, 9-10; cf. Keener, The Gospel of Matthew, cap. “Commentary”, sec. “The Division of the Sheep and the Goats (25:31-46)”, par. 9; cf. Luz, Matthew, 279-282.

[37] Wallace, Gramática griega, cap. “El caso dativo”, V.B.2.

[38] Wallace, Gramática griega, cap. “El caso dativo”, V.B.2.

[39]  Luz, Matthew, 278.

[40]  Robert L. Thomas, “Jesus’ View of the Eternal Punishment”, The Master’s Seminary Journal 9, no.° 2 (1998): 159.

[41] cf. Thomas, “Jesus’ View of the Eternal Punishment”, 159.

[42]cf. Luz, Matthew, 278.

[43]Robert L. Thomas, “Jesus’ View of the Eternal Punishment”, 158-159

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