Observaciones de los distintivos bautistas según Stephen Holmes en su libro Baptist Theology

Según Stephen Holmes, definir una teología Bautista que cobije e identifique a todas las ramas de este movimiento, o al menos a la mayoría, es difícil. Sin embargo, Holmes propone que la convicción acerca del señorío de Cristo sobre cada individuo y cada iglesia local es fundamental para identificar tres distintivos de la teología bautista a lo largo de su historia. Los tres elementos distintivos de esta teología, la cual se ha concentrado sus esfuerzos en la eclesiología, son:  la visión de la Iglesia, la libertad de consciencia y hacer discípulos.

La visión bautista de la iglesia enuncia una naturaleza y roles específicos de la iglesia, sus oficiantes y los sacramentos. Los bautistas creen que Dios llama a individuos para ser parte de una comunidad de fe en donde, al ser bautizados, serán recibidos como miembros. Una vez incluidos a una comunidad local por el Señor, adorarán junto con sus hermanos, discernirán la mente de Cristo para la vida de la Iglesia y recibirán mutua edificación y disciplina. Desde esta perspectiva, la Iglesia es entendida como la comunidad pactual en la cual se vive sometidos Dios y al mismo tiempo a los hermanos congregados por Cristo. Esto comunica permanencia e intencionalidad. Históricamente, la Biblia juega un papel central en la eclesiología en los círculos bautistas. En cada reunión siempre hay un sermón predicado, siendo este fundamental para la adoración Bautista. La Iglesia tiene una única cabeza, Jesucristo. Esta es administrada conforme y por medio de la Escritura, a través de la guía del Espíritu Santo, la oración y la comunión al congregarse. Además, la Biblia se interpreta y aplica en la iglesia local y para la iglesia local. Asimismo, Dios llama y da líderes a cada iglesia local para que ejerzan un cuidado espiritual y práctico.

La visión bautista de la iglesia enuncia una naturaleza y roles específicos de la iglesia, sus oficiantes y los sacramentos. Los bautistas creen que Dios llama a individuos para ser parte de una comunidad de fe en donde, al ser bautizados, serán recibidos como miembros.Añade aquí tu texto de cabecera

El segundo distintivo de la teología bautista tiene que ver con la convicción de que Cristo es Señor y el creyente es libre. Este segundo punto sostiene que cualquiera que intente dirigir o controlar la consciencia de otro está específica y directamente interfiriendo en un lugar que pertenece solo a Dios. En otras palabras, la consciencia es un lugar que Dios ha delegado solo a Cristo. Como dice Holmes, cualquiera que conforme a su pecado quiera cohesionar la conciencia de otro usurpa “los derechos de la corona del Redentor”. En la cruz, Cristo ganó el derecho de ser el único que pueda cambiar corazones y deseos conforme a su soberana voluntad. Esto ha llevado a los Bautistas a perseverar en la promoción de la libertad y la paz para todos, confiando que Cristo tomará el corazón del pecador y lo traerá a Él usando el servicio de la Iglesia.

El tercer distintivo de la teología bautista enfatiza el hacer discípulos. Los bautistas ven esto realizado en la misión y la santidad visible. Lo particular de la misión para los Bautista no es que ellos hayan desarrollado una misionología distintiva. En particular, tal ha sido la centralidad de la misión en la vida eclesial que la misión le ha dado forma su teología y su práctica en la iglesia local. Ven a los niños como un campo misionero que necesita de Cristo, invalidando así el bautismo de infantes. Creen en una teología sacramental en la que el bautizo y la eucaristía son sermones visuales y ordenanzas para el convertido. Se debe subrayar que los bautistas no ven la institución de la eucaristía como una oración sino como una proclamación en la que declaran las acciones salvíficas de Cristo a favor de la congregación y de su Iglesia en el mundo. También han llegado a desarrollar el lenguaje de “la misión de Dios” o el “Dios misionero”. Con esto comunican que Dios, en su soberana libertad, ha determinado no solo ser enviado, sino enviar, y cómo la iglesia juega un papel en esta labor misionera. Por otra parte, en el hacer discípulos, los bautistas están convencidos de que la tarea de la misión también implica enseñar a otros a obedecer a Cristo porque la santidad debe ser visible. Esto no significa “perfección cristiana”. En su lugar, los bautistas nunca han creído que se debe promover un estándar ético superior, estar abierto a la corrección, comprometerse al arrepentimiento y con el cambio solícito de sus vidas cuando llegue la corrección. Los bautistas entienden que el proceso de santificación toma lugar desde la comunidad la local en donde los santos visibles caminan juntos con el Señor y se cuidan mutuamente. Los bautistas se guían y disciplinan el uno al otro en Cristo estando sometidos a él para la gloria del Señor.

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