Pablo, lo importante Vs lo urgente – Hechos 20:1-12

Pensemos por un momento en la posibilidad de que los días de nuestra vida están por terminar, probablemente meses o días. ¿Qué harías tú? ¿Cuáles serían las cosas que estarían pendientes por hacer? ¿Qué te gustaría hacer?

Mirando algunas cosas en internet, recopile algunas ideas, que no necesariamente están en el orden de importancia, pero de pronto hay algo aquí de lo usted haría:

“10 cosas para hacer antes de morir”

  1. Pon un pie en cada uno de los siete continentes. 
  2. Cruza un país en bicicleta.
  3. Monta algo más grande que un caballo.
  4. Aprende otro idioma.
  5. Ir a la final de Champions League
  6. Visitar una de las Siete maravillas del mundo
  7. Bucea en la Gran Barrera de Coral
  8. Escribir un libro
  9. Visitar un pariente o amigo que no has visto
  10.  Arreglar situaciones pendientes, sea relaciones o económicas.

1. El cuidado de la vida, v: 1-6

Pablo recibe una amenaza contra su vida, siente que le están respirando en nuca, y sabemos que esta amenaza se debe al contenido de su predicación.   Después de haber salido de semejante alboroto en Éfeso, donde una multitud enardecida buscaba deshacerse de ellos a toda costa, Pablo ahora se ve amenazado con un complot nada bueno, no lo estarían buscando para premiarlo por ser el causante de los disturbios a las ciudades que había visitado, lo estaban buscando para matarle. En el capítulo siguiente, en el verso 19 habla sobre la persecución que está viviendo y la que viene para su vida, en razón del evangelio.  En otros textos Pablo se refiere a situaciones similares, los encontramos en el capítulo 9:24, 23:16, 30.

Observemos con cuidado las palabras que están registradas en 2 Cor 11:23ss, donde Pablo presenta una defensa de su servicio a los hermanos de Corintios, quienes ponían en duda lo que él hacía, entre otras cosas:

23 ¿Son ministros de Cristo? (Como si estuviera loco hablo.) Yo más; en trabajos más abundante; en azotes sin número; en cárceles más; en peligros de muerte muchas veces.

24 De los judíos cinco veces he recibido cuarenta azotes menos uno.

25 Tres veces he sido azotado con varas; una vez apedreado; tres veces he padecido naufragio; una noche y un día he estado como náufrago en alta mar;

26 en caminos muchas veces; en peligros de ríos, peligros de ladrones, peligros de los de mi nación, peligros de los gentiles, peligros en la ciudad, peligros en el desierto, peligros en el mar, peligros entre falsos hermanos;

27 en trabajo y fatiga, en muchos desvelos, en hambre y sed, en muchos ayunos, en frío y en desnudez;

28 y además de otras cosas, lo que sobre mí se agolpa cada día, la preocupación por todas las iglesias.

29 ¿Quién enferma, y yo no enfermo? ¿A quién se le hace tropezar, y yo no me indigno?

Pablo nos deja ver que la urgencia de cuidar su vida, que la necesidad de huir del peligro, no solo se debe a las amenazas a su vida, tiene que ver con todo, con todo los aspectos de su vida Pablo luchaba por salvaguardar su supervivencia:

Dice, la urgencia del cuidado de la vida se manifiesta en: el rechazo, la cárcel, un accidente en medio de sus viajes, un accidente en medio de sus viajes, el peligro de los viajes, la urgencia por la inseguridad, el trabajo, la fatiga, el desvelo o el stress.

La urgencia del cuidado de la vida se manifiesta en: el hambre, la necesidad, la escases, la preocupación, la enfermedad

¿Quién dice que todas estas cosas no representan una urgencia en la vida? ¡Claro que sí!, y probablemente se ha identificado con el sufrimiento de Pablo en una o varias de estas cosas.

¿Quién no ha dejado lo que está haciendo cuando una urgencia de este tamaño se le cruza en el camino? ¿Quién no saldría huyendo de las amenazas o dedicaría su vida? ¿A cuántos no nos afana la vida? Esto es normal.

2. La desgracia de la muerte, v:7-12

Pablo llega a Troas y se encuentra con este grupo de hermanos que ha decido acompañarlo en su recorrido, mientras comparte con ellos una noche antes de su viaje definitivo, a este joven lo posee un profundo sueño. Al parecer, era bien entrada la noche porque tenían suficientes lámparas de aceite para alumbrar el lugar.

Eutico, que está sentado en una de las ventanas del lugar, dominado por el sueño, cae del tercer piso y cuando se acercan para levantarlo, es tarde, ya está muerto. ¿Se imaginan el éxtasis que vivían las personas que escuchaban este relato por primera vez? Pablo, el que sana a las personas con su sombra, ahora sería conocido como el mata sano, increíble. Pablo logro arrullar a este joven hasta quedar completamente dormido, y en lugar de palabras de ánimo, la reunión se ha convertido en una desgracia, la muerte toco la puerta. ¿Se imaginan el cuadro en los periódicos matutinos?

¡Atención! ¡Increíble! Muere joven en una reunión cristiana al quedarse dormido en medio de la homilía. De ahora en adelante hay que tener un poco más de temor para pensar en trasnochar el sábado, no sea que nos domine el sueño.

La urgencia de la desgracia de la muerte, ¿para cuántos de nosotros la muerte de un ser cercano no se ha convertido en una desgracia? Aquí mismo, en nuestra comunidad hemos experimentado la muerte repentina y la desgracia de la ausencia de los seres que amamos. Recuerdo con vacíos el día que Dios permitió que mi papá se fuera de este mundo, aún deseo que esto no hubiese ocurrido. Hablaba con uno de mis estudiantes del colegio esta semana, al verlo con un particular comportamiento, quise saber sobre su vida. Tiene 12 años y preguntándole sobre su familia y con quien vivía, pude saber que la desgracia de la muerte toco su vida cuando tenía 1 año y su papá ahora no estaba con él. ¿Cómo non puede resultar la desgracia de la muerte una urgencia? La urgencia de ser atendido en el dolor y la perdida, la urgencia de llenar

un vacío tan enorme como la vida misma. ¿Cómo es que no resultara urgente que la vida se te parta en dos? ¿Acaso no es legítimo lamentarse y llorar? ¡Claro que sí!

Nuestro Padre Dios, sí que sabe de estas cosas. “Dios también perdió a su niño, Dios también lloro.” Dios también probo el sabor de la soledad, Dios también vio morir a su único Hijo, él también lloró.

3. Frente a la urgencia del cuidado de la vida, Pablo se dedicó a animar a otros, v: 1-6.

Notemos que aún frente a su cansancio y preocupación por preservar su vida, se la entregó a otros, exhortándolos, permaneciendo con ellos.

Pablo no se negó en ir por las regiones de Macedonia, al parecer, porque no se menciona en el texto recorre nuevamente los lugares en los que había estado, Filipos hasta Troas, probablemente paso por Tesalónica, Atenas y Acaya, llevando la palabra del Señor a los hermanos.

Habiendo comprendido lo más importante en su vida, no huyó. Se percató de la necesidad y se detuvo.

Algunas vez escuche a alguien referirse a los apóstoles, decía que para los ellos y para Pablo, la ocupación de la vida era predicar el evangelio. Es decir, su prioridad con respecto a la programación de su vida, era llevar el evangelio. Para Pablo no había nada más, esta era su vida, era la prioridad, era lo importante. Cualquier cosa que ocurría los llevaba sencillamente a hablar de Cristo.

Este texto nos deja ver ese sabor es su vida, con una urgencia por cuidar su vida, decide seguir llevando el evangelio. A pesar de la urgencia que nos deja ver Lucas en el relato, Pablo se detiene con gusto a animar a los hermanos.

¿Qué nos dice a nosotros la respuesta de Pablo ante la urgencia del cuidado de su vida?

¿Esta nuestra vida organizada en una perspectiva correcta?

¿Es el cumplimiento de los propósitos eternos de Dios lo importante por encima de lo urgente?

¿Cuántas veces hemos decidido dejar de lado el devocional por las ocupaciones diarias? A mí me ha pasado, entre el afán de las madrugadas, el trabajo y el cansancio al llegar a la casa, se desvanece el deseo que construí en el trascurso del día, consolándome con la idea de que llegaré y no hare nada más que hacer el devocional. Mentiras, deje lo importante por lo urgente. Descuide lo más valioso, por dedicarme a lo que creí mi sustento de la vida, descuide la vida misma.

¿Cuántas veces abandonamos los grupos de estudio bíblicos en la iglesia porque una ocupación más urgente nos llama?

¿Cuántas veces hemos dicho no a la palabra de Dios a los cursos de la iglesia porque hay algo nuevo para hacer en este año o en este semestre?

¿Cuántas veces hemos dejado de lado lo importante por lo urgente?

¿Acaso no dice la Escritura “Nadie, que después de poner la mano en el arado mira atrás, es apto para el reino de Dios.”? (Lc 9:62 LBLA)

Dice también: “Busquen primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas les serán añadidas.” (Mt 6:33 LBLA).

Tómese un 5´ para compartir con una persona de confianza a su lado, y permítase confesarse unos a otros su incapacidad por elegir primero el reino de Dios.

Oremos unos por otros por favor.

Padre, ayúdanos en este transitado camino de la vida, lleno de urgencias, ayúdanos a elegirte a ti, tu reino. A elegir consolar, animar a otros como lo hizo Pablo. Amén.

4. Frente a la urgencia de la desgracia de la muerte, se dedicó a predicar el mensaje de Cristo, v: 7-12

Pablo se ve enfrentado a una situación que ya conocía, la muerte. Su reacción es acercarse, como lo hizo Elias (1 Rey 17:21), sabiendo que se les tenía prohibido tocar un cadáver, no solo lo toca, se echa sobre él o se inclina, probablemente haciendo una oración por él, lo toma de los brazos o lo abraza, y lo levanta vivo.

Pablo se preocupa por la necesidad de los hermanos, los consuela teniendo un contacto real con ellos. No deja que la cosa se quede así, y que además sea una interrupción en su profundo deseo y pasión por compartir con los hermanos de Troas la Palabra de Dios, su deseo es tan intenso que dice que hablo largamente hasta el amanecer. La urgencia de la desgracia de la muerte no lo separo de lo importante. Algunos pensaran que algo ilógico pensar que en todas las situaciones será igual o se puede resolver de la misma manera, pero he aquí un principio para nuestra vida, ni aún la urgencia de la muerte debe separarnos de la importancia de la predicación del evangelio. Aquí está, Pablo mismo está siendo ejemplo, los consoló grandemente, se

detuvo en su discurso y se tomó el tiempo para orar, acercarse a ellos y compartir ese momento.

No estoy diciendo que debemos pasar por alto una situación como estas para venirnos al ayuno del sábado. No, faltaba más. Lo que digo es que en medio de la urgencia, Pablo leyó el momento, se detuvo, se acercó, oro, y los consoló. Y a continuación predico hasta el amanecer. Es decir, esto no fue un impedimento, ni un distractor en su prioridad.

Aunque en nuestro caso no haya un milagro como este, debemos saber cuándo es el momento de parar y cuando seguir. Es decir, la muerte es la consumación de nuestra vida, la esperanza eterna de resurrección que tenemos en Cristo, si tiempo de llorar, y tiempo de predicar dijo el proverbista.

No sé, si hasta este momento ha podido identificar las urgencias de su vida que lo han distraído de su propósito como abanderado del evangelio de Dios, Aun las cosas legitimas de nuestra vida nos separan de un propósito mayor al cual hemos sido llamados.

He experimentado esto muchas veces en mi vida, con respecto a mi pecado, he estado tan concentrada en tratar de resolver el asunto, en saber en dónde está la raíz de aquella cosa que me hace débil, que se me olvida lo importante por lo que he considerado urgente, y me encuentro cansada de luchar y sin ganas de hacer mi labor, porque me he desgastado en una tarea, que aunque sea real y útil no es la importante. Es un equilibrio difícil de encontrar, nadie ha dicho que es fácil, todavía me encuentro en ese dilema.

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