Quiero entender por qué adoramos juntos, como adoramos juntos en El Redil Estadio | Pr. Diego Cardona

Adora con todo y en todo, pero no dejes de cantar en tu iglesia local

Aunque adorar es vivir para la gloria de Dios, 1  Corintios 10:31, «háganlo todo para la gloria de Dios», no obstante el reunirnos a cantar y proclamar el evangelio en todo lo que cantamos es una orden clara en la Biblia. Aunque toda expresión de arte debe ser realizada con la gloria de Dios como propósito (Salmo 19), el único arte comunitario que se ordena en la Biblia a todos los cristianos, es el canto. 

La mayor expresión de la unidad Cristiana es la adoración

Veamos Col. 3.11-17. Allí se describe la unidad cristiana y prescribe la adoración corporativa como la expresión por excelencia de la unidad cristiana. Esta preciosa porción instructiva e imperativa para los cristianos ve la plenitud de la Palabra de Dios (v. 16 “que habite en uds la palabra de Cristo con toda su riqueza!”) como el eje central de la adoración cristiana. El texto paralelo en Efesios 5:17-20, que también nos ordena la adoración corporativa, concluye en la llenura del Espíritu Santo, presentando la búsqueda del vivir en el Espíritu, en gozosa obediencia y dependencia, como el clímax de la unidad cristiana. Cada celebración dominical, cada uno de los Encuentros con Jesús (miércoles), y cada Rebaño (jueves en las casas), cuándo adoramos testificando, orando, leyendo, pero sobre todo cantando la Palabra de Dios en la búsqueda de la plenitud obediente y dependiente del Espíritu Santo, nos anticipamos a la adoración apoteósica que viviremos tal como se describe en el libro de Apocalipsis. 

Por lo tanto, al unir los textos de Efesios 5 y Colosenses 3, debemos concluir que:

  1. La adoración cristiana es corporativa: un pueblo que expresa su unidad en sumisión a la Palabra de Dios cantando la Palabra de Dios.
  2. La adoración cristiana es un espacio para la búsqueda personal de la obediencia y la dependencia del Espíritu Santo, donde nos necesitamos unos a otros y nos apoyamos unos a otros. 

El evangelio a cuatro vientos en la adoración corporativa de la iglesia El Redil

Hay 4 movimientos en la adoración, es decir, cuándo cantamos juntos, al reunirnos congregacionalmente, como nos ordena el Señor en Hebreos 10:24-25, cantamos el evangelio a “cuatro vientos”.

En primer lugar, claramente le cantamos a Dios, pidiendo que Él nos reciba y se regocije en nuestra alabanza, por ahora imperfecta. Aunque hay mucho por lo cual agradecer, por lo cual arrepentirnos, y mucho qué pedir cuándo estamos congregados dos o más en su presencia, ante todo nuestro corazón se enfoca en contemplarlo crucificado y resucitado, las incontables riquezas de Jesucristo son expuestas en las letras de los cantos y en el rostro testificante de los hermanos, de manera que lo adoramos por el Evangelio. 

En segundo lugar, nos cantamos el Evangelio a nosotros mismos (Salmo 104:1 “alma mía alaba al Señor”. Cada uno de nosotros disciplinamos nuestra alma para que contemple mediante la gratitud, la admiración, un nuevo entendimiento, la grandeza y la providencia soberana de Dios. 

En tercer lugar, nos cantamos los unos a los otros para aconsejarnos e instruirnos mutuamente (Col. 3.16). Cada uno de nosotros necesita escuchar, sentir (en el caso de los sordos, ver) algo que le dice el otro del Evangelio. Esta es la forma mas básica en que todos nos enseñamos y permanecemos firmes en el Evangelio. 

Por último, también cantamos a los poderes angélicos que sirven a Dios y a los que temporalmente andan por ahí sueltos en rebeldía contra Dios. Efesios 3:10-11, claramente indica esto y debería llenarnos de santo temor y de saludable orgullo. No importa que tan pobre o desafinado sea nuestro canto, estamos declarando la victoria de Cristo, como cuando los hinchas de un equipo salen por las calles jubilosos a adorar y repetirle a todo el mundo que su equipo se coronó campeón. 

Cinco palabras*, cinco oraciones 

En el Redil Estadio hemos construido un modelo de liturgia o adoración y lo publicamos en un leccionario semanal. Este modelo entrelaza todo el servicio de adoración congregacional a través de cinco oraciones. Comenzamos con la oración de INVOCACIÓN, en ella nos presentamos delante del Señor, pedimos su agrado en nuestra meditación y canto, y nos comprometemos a no buscar nuestra complacencia por encima del agrado y adoración a Dios. Después de algunos cantos y lecturas, seguimos con la oración de CONFESIÓN. Esta oración comunitaria, presidida por un anciano, pastor o servidor, nos ayuda a arrepentirnos juntos en la presencia de Dios. Luego viene una oración PASTORAL O DE INTERCESIÓN, en ella un hermano presenta una necesidad o área pidiendo que en unidad clamemos al Señor. El tiempo de ofrendar al Señor lo llamamos oración de GRATITUD. Esto tiene un sentido teológico determinante para evitar la búsqueda de autojusticia o manipulación religiosa en el tema tan delicado de recolectar dinero. Finalmente, después de la prédica, uno de los siervos ora con y por todos con la oración de BENDICIÓN

Orar la Palabra de Dios, cantar la Palabra de Dios

Cada celebración dominical es orientada por un texto bíblico escogido por el predicador de turno. Esta porción de la Biblia orienta la selección de las canciones y las oraciones. 

Siempre en público

Aunque realizamos devocional privadas y particulares, a nivel individual, matrimonial y familiar, la adoración bíblica del pueblo de Dios siempre ha sido frente a todas las naciones. De hecho, en el Antiguo Testamento se presenta como una adoración que debería atraer a las naciones, ser luz a las naciones. ¡De manera que nuestra adoración como iglesia no es una reunión de una logia secreta, por el contrario, deber ser nuestra principal herramienta de evangelización en equipo!

Esto implica tres aplicaciones concretas. Primero, vamos a  PROCURAR QUE LOS VISITANTES U OBSERVADORES ENTIENDAN LO QUE HACEMOS. Segundo, vamos a procurar que todos RELACIONEMOS TODO LO QUE SE HACE CON EL EVANGELIO. Tercero, vamos a procurar SER Y PARECER UN CUERPO, UNA SOLA IGLESIA, no una acumulación de individuos llevados cada uno por su propia búsqueda o necesidad. Por eso llamamos nuestros servicios adoración corporativa.

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