Quiero entender por qué en el Redil hablan de membresía | Pr. Diego Cardona

10 razones por las que hablamos de membresía en nuestra iglesia local Bautista, El Redil

Quienes se congregan en una iglesia, tanto los visitantes ocasionales y frecuentes, como los que ya se han identificado como discípulos de Jesucristo, presentan diferentes reacciones hacia el hecho de que se hable de membresía en una iglesia local. Mientras unos lo reciben como un atentado contra la libertad de conciencia, un acto de imposición o un asunto innecesariamente conflictivo, otros lo ven como una señal de madurez, de solidez institucional y de aporte al crecimiento de los creyentes.

¿Por qué en nuestra iglesia enfatizamos la membresía al punto que ofrecemos dos veces al año un curso para los aspirantes a ser reconocidos como miembros? Antes que nada, es importante aclarar varias cosas. Primero, que no se necesita ser miembro de la iglesia para participar de los programas o actividades de esta. Cuando participas en nuestra iglesia, te encontrarás con personas que están allí comenzando a informarse de la enseñanza y vida de la iglesia, sin asumir un compromiso de membresía o liderazgo. Encontrarás también personas que sirven y hacen posible la vida de la iglesia, estos son aquellos que han solicitado ser reconocidos como miembros. En segundo lugar, debemos aclarar que nosotros no nos hacemos miembros, ni como iglesia otorgamos la membresía. SOMOS MIEMBROS DEL CUERPO DE CRISTO CUÁNDO DIOS NOS SUMA A SU PUEBLO POR SU GRACIA (EFESIOS 2:11-22). Esta es la razón por la que hablamos no de otorgar la membresía, sino de pedir ser reconocidos como lo que ya somos: miembros del cuerpo de Cristo a causa de nuestro testimonio de fe en Él. Y en tercer lugar,  aclaramos que el ser reconocidos como miembros de la iglesia tiene que ver sobre todo con los compromisos de ser una iglesia bautista en la que quienes toman las decisiones de mayor peso son los miembros que se constituyen en una asamblea de miembros. Esto es lo que se conoce como congregacionalismo, es decir, los miembros que piden ser reconocidos como miembros son los que toman y participan de la conducción de la iglesia bajo la dirección del Espíritu Santo en concordancia con la enseñanza de la Palabra de Dios. En ese sentido la membresía se reconoce a aquellos que como discípulos de Cristo entienden que se debe tener un nivel mayor de compromiso para servir y decidir como un cuerpo. 

He aquí 10 razones para pedir ser reconocido como miembro en nuestra iglesia Local y Bautista, El Redil. Si ya eres un creyente convertido en Cristiano por la gracia de Dios, queremos animarte a bautizarte como señal del pacto que Dios ha establecido con su pueblo en Cristo. Y también, queremos animarte a comprometerte solicitando ser reconocido como un miembro del cuerpo de Cristo. 

¿Por qué te animamos a pedir ser reconocido como miembro en la iglesia local?

1) Porque necesitas el apoyo y estímulo regular de la comunión cristiana.

¡La vida cristiana no está diseñada para vivirse de forma aislada, y aquellos que la viven de esa manera es probable que se desvíen y caigan más fácilmente en la desobediencia a la palabra de Dios. (ver Heb. 3:12-13; 10:25; Col. 3:16)!

2) Porque la comunión provista por amigos cristianos no sustituye pertenecer a una iglesia.

Generalmente, eliges a tus amigos porque tienes un interés personal o porque sus ideas y estilo son similares a los tuyos, pero Dios pone a diferentes personas en una congregación para que puedan aprender, apoyarse y ¡soportarse! unos a otros para que esto profundice su madurez en el amor de Cristo. Uno escoge a sus amigos, no a sus hermanos (ver Ti. 2:1-10).

3) Porque los dones y el servicio cristiano, son más efectivos y responsables cuando quienes lo ejercen son miembros de una congregación donde rinden cuentas y asumen unos compromisos con ella. 

Los dones son principalmente para la congregación, no para el individuo, y se usan correctamente para edificar la iglesia. La imagen de una iglesia como cuerpo nos dice que nuestros diversos dones se complementan entre sí. ¡No ves un pie o un ojo deambulando solo (ver Ro. 12:1-13; 1 Cor. 12)! Por otro lado, por ejemplo, no quieres dejar a tus hijos al cuidado de un maestro que no se ha comprometido conscientemente y consistentemente con las doctrinas y prácticas bíblicas que la iglesia sostiene. 

4) Porque el principal agente de Dios en el mundo es la iglesia, no el individuo que anda como rueda suelta.

La historia de la Biblia es la de Dios haciendo, formando y refinando a su pueblo, comenzando con Abraham. Las vidas de personas como David, Isaías, los discípulos y Pablo tienen su significado porque son parte de la comunidad continua de Dios. Esto ha sido así durante 4.000 años y no hay señales de que Dios haya cambiado su plan (ver Gn. 12:1-3; Mt. 16:18; Ef. 2:11-21).

5) Porque, sin eso, no estás pagando el precio de ser cristiano.

El “llanero solitario” es un estilo de cristianismo muy atractivo para algunos, pero evade un elemento básico: el costo del discipulado. Jesús llamó a sus seguidores a servir a su comunidad de fe para ser “esclavos de todos” (ver Mr. 10:35-45; Ef. 5:21). Cristo no se avergonzó de llamarnos Sus hermanos (Heb. 2:11) tampoco nosotros debemos avergonzarnos de hacer parte de una iglesia, aunque somos conscientes de su fragilidad e imperfección. 

6) Porque no puedes entender el Nuevo Testamento correctamente a menos que pertenezcas a una iglesia.

Si solo lees y practicas la Biblia en privado, entonces no tendrás las herramientas y el contexto correcto para saber que estás escuchando y obedeciendo correctamente la Palabra de Dios. La mayor parte del Nuevo Testamento está dirigido a las iglesias. Tampoco puedes practicar los mandamientos “unos a otros” – abundantes en el NT- si no estás vinculado formalmente a una iglesia, donde das y recibes, apoyas y eres apoyado. 

7) Porque compartir el bautismo y la cena del Señor es básico para la obediencia cristiana.

Compartimos estas ordenanzas debido al mandato de Cristo. El bautismo y la Santa Cena, no son ritos privados, sino acciones corporativas de la iglesia de Cristo. Participar de ellos significa pertenecer a una iglesia (ver 1 Co. 10:16; 11:17-34; 12:13).

9) Porque someterse al liderazgo cristiano es parte integral del cristianismo del Nuevo Testamento.

Andar solo puede estar bien a corto plazo, pero eventualmente nos equivocamos si pensamos que no necesitamos estructuras y autoridad humana. La provisión de orden y autoridad de Dios en la iglesia es su forma realista de ayudarnos (ver Ti. 1:5; Heb. 13:17). Esto es lo que pasa en todas las instituciones que Dios ha establecido: la familia, la iglesia y el estado. Ud. puede decir que se casa por amor y que no requiere de los formalismos de un contrato o ceremonia. O que adopta un niño por amor y que, por lo tanto, no requiere de registrarlo bajo su apellido. O que no quiere registrar un contrato, porque ud tiene una vocación o profesión que ejerce más allá de esos formalismos. Pero puede reconocer que, aunque estas cosas formales y convencionales no añaden nada a la realidad presente del amor y el deseo, de todas maneras protege el futuro y ese mismo amor al establecer un compromiso mayor ante otras personas y autoridades. 

10) Porque el énfasis en que los creyentes pidan ser reconocidos como miembros en pleno uso de sus deberes y derechos en nuestra iglesia bautista El Redil obliga a sus líderes a que permanentemente estén ofreciendo la capacitación que faculta a los creyentes nacidos de nuevo para que soliciten con plena conciencia ser reconocidos como miembros. 

En nuestra iglesia se ofrece un curso de membresía que ayuda las personas a obtener una comprensión saludable y bíblica de lo que es una iglesia local de creyentes. No obligamos a nadie a tomar este curso, ni a solicitar después, si así lo estima conveniente, solicitar el ser reconocido como miembro por los demás miembros en una asamblea. Pero si actuamos comprometidamente con esta meta: que cada creyente sea animado y preparado a través del curso de membresía como un aspecto importante de su crecimiento en Cristo. (ver Heb. 3:12, 13; Hch. 20:28; 2 Ti. 3:10, 11).

“Consideremos cómo estimularnos unos a otros al amor y a las buenas obras, no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos unos a otros, y mucho más al ver que el día se acerca.” Hebreos 10:24-25.

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