Quiero entender por qué tienen una Escuela Dominical para los niños que llaman El Redil Junior | Pr. Diego Cardona

La escuela dominical nació en Inglaterra, fue fundada en 1780 por Robert Raikes, un periodista británico, natural de Gloucester que sintió preocupación por el abandono de los niños en los barrios bajos de su ciudad. Raikes comenzó escribiendo artículos acerca de su preocupación, y pronto, muchos creyentes se le unieron para organizar en varias iglesias británicas (anglicanas, metodistas, calvinistas y congregacionalistas) un sistema que enseñara a leer y a escribir a los niños pobres. Con los años, las escuelas dominicales que enseñaban primeras letras se hicieron innecesarias ante el avance de la escolaridad pública. Así entonces, comenzaron a dedicarse más bien a la formación religiosa de cada iglesia para sus niños.

Hoy en día muchos se quejan del descuido en este servicio por parte de las iglesias evangélicas o protestantes. Por un lado, con razón se nos juzga que somos demasiado “adulto-céntricos”, en el sentido de que relegamos a un segundo plano la adoración y la educación cristiana de los niños. Por otro lado, muchos ven en la escuela dominical una guardería para “cuidar” a los niños mientras sus padres toman parte del culto o celebración religiosa de la congregación. 

Históricamente, los bautistas somos activos promotores de la educación cristiana en general, y de los niños en particular, mediante editoriales, campamentos, ministerios pro eclesiales, entre otros. 

En El Redil del Estadio, como una iglesia reformada, bautista y bíblica, queremos crecer en este ministerio y damos pasos para que nuestro servicio a los padres que traen sus niños a las actividades de la iglesia sea uno que prepare a la iglesia del futuro y conecte a la iglesia del presente con el hogar de cada uno de los niños al formarlos en la verdad que es la Palabra de Dios.

«No impidan q los niños vengan a mí» (Mateo 19:14) 

La visión de Jesús sobre la familia y la sociedad da cuenta de que había y hay una tendencia pecaminosa al ignorar, evadir la responsabilidad paterna y eclesial, y desarrollar o permitir costumbres destructivas con respecto a la formación de los menores de edad. Particularmente porque hacemos cosas que alejan o no acercan a los niños a Cristo. Por eso se nos ordena «no impedir» que los niños vengan a él. 

Si pudiéramos poner la orden «no impidan» en positivo, indicaría que debemos facilitar que los niños sean formados para ver a Jesucristo más y sobre todo.  Ante todo, con esta orden, se nos pide vigilar sobre qué o quién les impide acercarse a Cristo, y facilitar que así lo hagan, precisamente porque nosotros somos los primeros a evaluar. 

«Las revelaste a los niños» (Mateo 11:24-25)

Los niños no han desarrollado, todavía, los resortes reactivos internos para negar la existencia de Dios al contemplar la creación.  Ellos aprenden sin tener que desaprender.  Así que cuándo les enseñamos que Dios es el creador y juez del universo, que podemos hablar con él, que todo existe para Su gozo y Su gloria, que somos pecadores que necesitan redención, entre otras grandes doctrinas, encontramos que ellos no tienen nada que defender en contra de estas verdades y que proceden a aceptarlas con humildad. Las palabras de Jesús en cuanto a que Dios ha «escondido estas cosas de los sabios e instruidos, y se las ha revelado a los niños» deben ser leídas no como que hay una virtud excepcional en los niños (en contraste con los sabios), sino en que hay un juicio de Dios sobre el orgullo que viene con el conocimiento y la ciencia en los adultos. Deberíamos entender este texto, por el contrario, como una gran oportunidad y llamado a instruir nuestros hijos en casa y contribuir con ello desde y en la iglesia local.

¡Los niños necesitan a Jesucristo como su Señor y Salvador! Los niños no son inocentes, son parte de la única raza humana, en la cual «no hay justo, ni uno solo» (Rom. 3) y en la cual todos nacemos «muertos en delitos y pecados… sin esperanza y sin Dios… esclavos del pecado» (Efesios 3). Por eso hay que quitar obstáculos y facilitar su acceso al conocimiento de Jesucristo mediante la Palabra de Dios.

Por qué existe el Redil Junior en El Redil Estadio 

En El Redil Estadio queremos tomar en serio la oportunidad que Dios nos da para ayudar y animar a los padres de familia en su principal tarea de formar a sus hijos en la fe en Dios, la que llega por el conocimiento de la Palabra de Dios. Como iglesia local, queremos construir un ambiente saludable, mediante el cual los menores de edad pueden asimilar memorias y experiencias que les permitan incorporarse a la vida de la iglesia mediante: 

  • Una comprensión básica del evangelio, como se ve en la Biblia. 
  • Un amor por su iglesia local, en la que crecen y encuentras amigos para toda la vida.
  • Y una conexión entre la iglesia, su vida y su prédica, con su hogar y la autoridad y el cuidado de sus padres. 

Para los miembros de la iglesia, el Redil Junior o Escuela Dominical, es una gran oportunidad de servir y glorificar a Dios usando nuestros dones, talentos, y aprendizajes para acompañar a los padres en la primerísima tarea de formar a sus niños en la fe. 

«Dos personas y media» – Una anécdota para terminar

A mí me gusta recordar cada vez que puedo la anécdota de aquel predicador que al llegar a casa después de un servicio de adoración y predicación de su iglesia, fue interrogado por su esposa.

 –«¿Cómo te fue hoy, querido?» 

«Muy bien», respondió su esposo, «se entregaron a Cristo dos personas y media.» 

«¿Quieres decir que creyeron en Cristo como su Salvador dos adultos y un niño?» 

«No, de ninguna manera», respondió el predicador, «fueron dos niños y un adulto, los que se entregaron al Señor hoy.» 

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